Es del escritor argentino y psiquiatra Jorge Bucay (1949).
Sugerencia: Enviad comentarios expresando vuestra opinión.
Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata. Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.
Una de ellas dijo en voz alta: “No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta cosa no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”.
Dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso liquido blanco.
La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo “¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora”.Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas.
Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla. Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando sonoramente.



En este cuento se refleja que siempre se tiene que luchar para conseguir las cosas, que si te rindes seguro que no consigues, pero en cambio si luchas a lo mejor encuentras una grata recompensa a ese esfuerzo que has realizado durante un tiempo determinado.
Este cuento muestra las dos opciones que tiene uno ante un suceso: luchar para conseguir lo deseado o resignarse a no intentarlo. La primera posibilidad es la más dura, pero la más satisfactoria, la que da mejores resultados; la segunda es la más fácil, la que no requiere esfuerzo ni recibe recompensa alguna.
Este cuento, nos demuestra que no hay que rendirse a la primera, a la primera que veamos una cosa dificil nos rendimos, pues no! Hay que luchar para conseguir lo que queremos. Porque al final, si lo hemos intentado y no ha salido nos decepcionaremos pero nos qedará la satisfación de haberlo intentado.
Este cuento de Jorge Bucay nos enseña que jamás hay que rendirse, que por muy inútil que parezca el esfuerzo hay que intentar conseguir lo que uno se propone. Al no hacer el esfuerzo de lograrlo, es seguro que aquello no se cumplirá; pero si se insiste, es posible conseeguir aquello que se persigue y se desea.
Este cuento nos muestra que no debemos rendirnos cuando no podamos conseguir algo.
Debemos luchar por ello hasta el último instante.
El cuento nos refleja claramente que si luchamos por lo que queremos hasta el último segundo podemos conseguir lo que queremos.
No debemos rendirnos a la primera.
Este cuento de Jorge Bucay nos quiere hacer ver que nunca hay que decir que no puedes, cuando ni siquiera apenas lo has intentado, porque muchas veces cuando al menos lo intentas una y otra vez, lo acabarás consiguiendo por mucho que te haya costado.
En este cuento se muestran dos maneras de enfrentarse a un succeso.
La primera rana no ve esperanza alguna de salvarse y decide rendirse a la muerte.
La otra rana en cambio lucha por su vida, aunque sabe que puede morir prefiere morir en el intento de salvarse a morir rindièndose. Al final consigue salvarse gracias a su tenacidad y fuerza de voluntad.
La rana que luchó para salvarse de la muerte demuestra que la vida no es toda de color de rosa, que para todo hay que luchar. Aunque a veces pensamos que estamos vencidos si se lucha, siempre hay alguna posibilidad de poder conseguir lo que queremos y rendirse es una muestra de debilidad. Al final todos los esfuerzos obtienen su recompensa.